GLOBAL PROJECT

Una entrevista de Jade Lindgaard

Entrevista con Alex Foti, de Chainworkers

Venerdì 14 maggio 2004

Cognitarios de todos los países, uníos.

Alex Foti, 37 años, economista, editor y miembro de la red italiana chainworkers, que reúne individuos y colectivos movilizados alrededor de las cuestiones de la precariedad. Esta en la iniciativa del Euromayday, 2004, la primera edición europea de una manifestación festiva y activista que, en contrapunto con los habituales desfiles sindicalistas, ha reunido a 60 ó 70 mil personas en primero de mayo en Milán alrededor del tema del precariado y de lo “cognitario”.

Pregunta: ¿Qué es un cognitario?

Alex Foti: desde hace 20 años, con la llegada del post-industrialismo, observamos paralelamente la desaparición de empleos en la industria, la progresión exponencial en el sector de los servicios de dos tipos de perfiles socio-profesionales: en las bajas escalas del mercado del trabajo, los precarios, que se encuentran en las grandes superficies, los servicios de proximidad, al cuidado de las personas … y en lo alto, personas que poseen un alto nivel de saber, un buen diploma, que saben utilizar el ordenador, tienen capacidades para la redacción. Son los intermitentes, los investigadores, los programadores informáticos, los traductores, los conceptuadores-redactores en la publicidad: hombres y mujeres que se ofrecen a la venta en un mercado, que disfrutan de un poder individual pero no tienen poder colectivo. El punto en común entre esos precarios y esos “cognitarios” es que, son ellos quienes producen la mayor parte del valor añadido de las economías neoliberales. Son los obreros y los cuadros de la sociedad post-fordista. Esos precarios y cognitarios están en el conjunto de los jóvenes, confrontados a un mercado del trabajo despiadado, que la organización del estado Providencia actual no toma en cuenta. Tomemos por ejemplo los jubilados: todos tienen interés en que hoy los jóvenes puedan entrar en la vida activa y fundar familias, sino no podrían cotizar para el resto de la sociedad. Ahora, durante las movilizaciones sindicales a través de Europa el último año, ¿quién planteó la cuestión de los jubilados en términos generacionales? Nadie. La política está todavía en manos de gente de los sesenta-setenta, es necesario que eso cambie, el 68 fue hace 40 años. Está más lejos de nosotros el 68 de lo que estaba de ellos la Segunda Guerra Mundial. Nuestra generación debe tomar sus responsabilidades y construir sus propias formas políticas.

Pregunta: ¿A la realidad sociológica y a las condiciones económicas de esos nuevos tipos de agentes económicos que son los precarios y los cognitarios, corresponde entonces, según ustedes, una nueva identidad política?

AF: Desde la primera edición en el 2001, el Mayday es una alianza entre los sindicatos de base (tipo Sud) y los colectivos de media, activistas, programadores, hackers, precarios, ecológistas urbanos, según un espectro político muy amplio que va desde los conductores del “vapor” de Venecia a los estudiantes e investigadores precarios de la universidad de Sapienza en Roma, pasando por los enfermeros, los centros sociales, las revistas... en colaboración con intermitentes del espectáculo francés pero también las redes Stop precariedad, los movimientos de los desempleados, los sin hogar, nosotros esperamos construir una coordinación trans-europea para reivindicar nuestros derechos sociales en Bruselas, París, Roma, Madrid... por esto nosotros nos encontramos en la lucha con los intermitentes del espectáculo y algunos de nosotros vinimos a apoyar en el festival de Cannes. Con los grupos del Global Project (herederos de la experiencia de los “Desobedientes”), hemos redactado un manifiesto “Precog”, que dibuja a los precarios y cognitarios, refiriéndolos a la novela de Philip K. Dick (montada por Spielberg en su película Inteligencia Artificial), al estilo de los manifiestos futuristas y surrealistas. Es un manifiesto social, político, reivindicativo. Quisiéramos construir una identidad que sea libertaria, medioambientalista y transgenérica, que acepte todas las identidades sexuales y étnicas, que luche con los precarios, las mujeres, las minorías. Este manifiesto dice a los empresarios italianos que no podrán resolver los problemas económicos de Italia organizándose alrededor de la precariedad. También se dirige a la izquierda italiana que no ha sabido impedir la llegada al poder de Berlusconi. Ese texto, lo hemos acompañado de una idea un poco blasfema: la invención de San-Precario, patrón de las luchas contra el liberalismo que de ahora en adelante abre nuestras manifestaciones, como los santos patronos abren desde siempre las procesiones religiosas en Italia. San Precario apareció por primera vez en un bus, mientras los controladores discutían con los militantes por el transporte gratuito. Más seriamente, es para nosotros una forma de firmar, una manera de mostrar el lazo existente entre todos los conflictos que conoce la Italia desde diciembre último, de la huelga de los ferroviarios (primera huelga en Italia desde hace 10 años) a las movilizaciones contra la falta de medios en la universidad.

Pregunta: ¿Qué relación puede tener ese polo de radicalidad, con los partidos a unas semanas de las elecciones del 13 de junio?

AF: La experiencia de Zapatero nos muestra que un cierto socialismo muy comprometido con la igualdad hombre-mujer y sobre todo muy opuesto al atlantismo unilateral, tiene hoy en día oportunidades electorales. Pero ¿qué hizo ganar a Zapatero? El hecho de que después del 11 de marzo, la sociedad española se ha movilizado y que quienes nunca votaban, jóvenes sobre todo, han decidido votar no tanto por el PSOE sino contra Aznar, el neo-liberalismo, el integrismo católico, el nacionalismo castellano... los socialistas deben comprender que ellos no son la sociedad. No son más que partidos. Lo que pueden hacer es dejarse atravesar por los movimientos del momento y dejarse llevar. Hoy en día una organización política debe ser horizontal, en red, abierta al exterior. La categoría “Militantes” pertenece al pasado. Hoy nosotros somos activistas. Un militante cree siempre en grandes causas. Un activista se moviliza si quiere lo que está haciendo. Un activista no se moviliza porque deba hacerlo, ni porque “sea necesario” hacerlo sino porque siente que quiere hacerlo. Hoy en día, la sociedad civil global se activa y da la prioridad a los hombres y mujeres políticos que son capaces como Zapatero, de interceptar esos movimientos y jugar su papel de mediación institucional.

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